martes, 7 de enero de 2020

BUEN VIAJE





Tarea minuciosa,
estéril, necesaria. 

Cuantificar lo poco,

la ausencia previsible de vacío angustioso,
de lágrimas cargadas 
del deseo primitivo
y su fatal masacre.

Pido disculpas

por saber cuándo un olor no me transforma,
por no ofrecer amor homologable,
por tener casi vacío mi granero.

Recoge los retales

de la tela fallida, inconsistente,
que, sin pensarlo mucho, 
tejiste y adornaste
a la sombra de mi escaso poder de negación,
de mi crueldad de ser amable, solo amable,
de mi palabra, más cierta que oportuna,
mi falta de esperanza en la tarea
de acomodar la entrega de dos vidas.

Adios,

puedes dejar tu firma, y si te nace,
alguna frase amable
en el amargo libro de visitas,
mi colección de puntos suspensivos,
recuento razonable del amor refutado.

Gracias 

por el espacio tan diáfano que deja
tu repentina ausencia previsible,
y sin embargo,
tan incendiaria y esclarecedora.

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