miércoles, 7 de agosto de 2019

ÚLTIMAS VOLUNTADES



Quiero morir de día
lo más tarde posible.
En Agra, o Cádiz, o en la Casamance, 
pero nunca en Madrid, ni en Londres ni en Chicago,
ni siquiera en Paris. (solo es capricho)

En Granada ya he muerto algunas veces
y nadie bebió vino después de no enterrarme
ni  hubo baile en mi olvido, 
ni canciones.

Mejor si el oleaje me arrastra por la orilla
y cuando caiga el sol ya esté cansado.

En arenas discretas quisiera disolverme,
un lugar sin turismo 
en Bahía de Todos Pecadores
o en un monte de un país que ni he soñado

En el cantar de un río de Cienfuegos
ardería en cualquier número ternario
para después fundirme con el limo
y ser verde, aromático, amarillo…

Si alguien baila después en mi memoria, 
no se olvide que fui solo una antena
que se afanó por recibir señales 
del infinito mar de la armonía.